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Todo en esta colección

¿Por qué mi gato orina fuera del arenero? Causas y cuándo ir al veterinario
Puede ser que no le guste el arenero o que sea estrés — pero también puede ser un problema urinario, y en gatos machos un bloqueo que mata en cuestión de horas. Cómo distinguirlo y qué hacer.

¿Por qué mi gato hace caca fuera del arenero? Causas y soluciones
La caca en el suelo tiene una lista de sospechosos distinta a la del pis en la pared: urgencia, dolor, un arenero inaccesible o, rara vez, un mensaje de verdad. Este es el orden en que descartarlos.

Gato mayor que orina fuera del arenero: por qué y qué hacer
Nunca es por despecho. La artrosis, la enfermedad renal, una infección o la confusión explican casi todos los fallos. Este es el plan, veterinario primero, que acaba con los accidentes.

¿Por qué mi gato es agresivo? Causas y cómo calmarlo
La agresividad de un gato no es su carácter: es un diagnóstico con media docena de sospechosos habituales, y cada uno se arregla de una forma distinta. Repásalos en orden y los mordiscos suelen explicarse solos.

¿Por qué mi gato me muerde cuando lo acaricio? La agresividad por caricias y cómo pararla
Ronroneo un segundo, dientes al siguiente: la agresividad por caricias es el gesto peor leído de la convivencia con gatos. Los avisos llegan antes de lo que crees, y la solución pasa por contar, no por perdonar.

¿Por qué bufan los gatos? Qué significa y qué hacer
Un bufido no es un ataque: es justo lo que hace un gato para evitarlo. Qué es ese sonido en realidad, qué lo provoca y por qué la respuesta educada es siempre retirarse.

¿Por qué se pelean mis gatos? Cómo recuperar la paz
Dos gatos que llevaban años compartiendo cama pueden volverse enemigos en una tarde. Qué rompe una relación entre gatos, por qué dejar que "lo arreglen entre ellos" atrinchera la guerra y el reinicio que sí funciona.

¿Mis gatos están jugando o peleando? Las cinco claves
Lucha libre, mordiscos en el cuello, patadas de conejo y persecuciones atronadoras: casi siempre es juego, a veces no, y la diferencia se ve en cinco sitios. Qué mirar, cuándo intervenir y cómo hacerlo sin acabar arañado.

Cómo presentar un gato nuevo al gato que ya tienes
El protocolo de intercambio de olores que funciona de verdad, paso a paso — con plazos realistas y las señales de que has ido demasiado rápido.

Cómo conseguir que un gato deje de arañar los muebles
Arañar es una conducta normal y necesaria en los gatos, no una travesura, así que la solución es redirigir, no castigar. La configuración que de verdad consigue que un gato elija el rascador antes que el sofá.

¿Cómo cambia un gato después de castrarlo? Qué arregla la castración y qué no
La castración apaga las conductas que dependen de las hormonas — las escapadas, el marcaje, la ópera de las tres de la madrugada — y apenas toca nada más. Qué cambia, qué no, y cuándo operar.

Señales de estrés en el gato que los dueños pasan por alto
El gato esconde el estrés por instinto, así que las señales son discretas. Estos son los signos sutiles que los dueños pasan por alto, los desencadenantes que hay detrás y cuándo llamar al veterinario.

Gato aterrorizado por los petardos: qué hacer de verdad
Una habitación segura para la Nochevieja y un protocolo de sonido gradual que empieza meses antes. Lo que funciona y lo que empeora a un gato ya asustado.

¿Por qué mi gato quiere salir a la calle? Lo que debes saber antes de ceder
La espera agazapada junto a la puerta, el esprint entre tus piernas, los maullidos en la ventana... un gato de interior que quiere salir no es un desagradecido. Qué es lo que tira de él en realidad, si conviene ceder y las soluciones intermedias que funcionan.
Casi ningún gato se está portando mal
La palabra "problema" carga con mucho peso en el título de esta colección, porque casi todas las conductas que reúne son rutinas felinas normales ejecutadas donde preferirías que no. El marcaje con orina es señalización territorial. Arañar es marcar y mantener las uñas a punto. La emboscada a tus tobillos es una cacería sin otra salida. Los gatos no conocen el rencor —ese repertorio, simplemente, no está en el animal—, así que lo que parece venganza es siempre miedo, dolor, estrés o instinto con mala puntería. Ese cambio de mirada no es blandura: es el método entero. Una motivación no se le quita a un gato a castigos, y por eso cada guía empieza por encontrarla: descarta primero la causa médica, porque el dolor imita casi todo lo de esta lista; identifica después el desencadenante, y cambia luego lo que lo alimenta.
Estas guías son la otra cara, la de arreglar, de nuestra colección de psicología felina, que explica qué significan esas mismas conductas cuando no son ningún problema. Lee las dos juntas y el animal de tu sofá deja de ser un misterio en ambas direcciones: sabrás por qué hace lo que hace, y qué hacer el día que lo haga en la cama.
